¿Qué sabemos de los docentes en Argentina?

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¿Qué sabemos de los docentes en Argentina? ¿Cómo trabajan? ¿Cuáles son sus ideas sobre los aprendizajes de sus estudiantes? ¿Cómo interpretan sus trayectorias, tan diversas hoy en día? ¿Qué efecto tiene esto sobre el funcionamiento del sistema educativo en general, y el nivel secundario en particular?

En octubre de 2016, se aprovechó la implementación de las pruebas Aprender para conocer mejor a docentes a lo largo y ancho del país. Así, mientras los alumnos de los últimos años de primaria y secundaria del país resolvían las pruebas, un docente de cada uno de estos cursos respondía un cuestionario complementario. Las preguntas giraban en torno a sus características, condiciones de trabajo, prácticas y creencias.

CIPPEC analizó estas respuestas y elaboró un informe de resultados por encargo de la Secretaría de Evaluación Educativa del Ministerio de Educación de la Nación. En él, se estudian las respuestas de 51.935 docentes de los últimos años del nivel primario y secundario con miras a comprender la realidad de la docencia en la Argentina, con datos actualizados a escala nacional.

Este análisis no permitió obtener información sobre la totalidad de los docentes del país, sino solamente sobre un docente por cada sección evaluada en el último año del nivel primario y secundario. Sin embargo, relevó información sobre cuestiones que no habían sido consideradas previamente por estudios de alcance nacional, en especial las referidas a las creencias y percepciones de los docentes.

Los resultados de este análisis ratifican algunas cosas que ya sabíamos respecto a quiénes son los docentes con datos actualizados. Pero, además, el reporte permitió identificar dos nudos críticos de la educación argentina: la carrera docente y el nivel secundario. Ambos temas (y su intersección) deben ser focos de atención de las políticas educativas de los próximos años.

En este especial, CIPPEC analiza las respuestas de los docentes para presentar, por un lado, los datos más actuales sobre la docencia en Argentina[1] y, por el otro, profundiza en el análisis de estas dos cuentas pendientes que tenemos en materia educativa.

Una foto de los docentes hoy

Las respuestas al cuestionario reafirmaron información que ya teníamos sobre las características generales del cuerpo docente. Se trata de aspectos que se mantienen muy estables a lo largo del tiempo: se repiten una y otra vez en diagnósticos sobre la docencia.

La intuición nos dice el cuerpo docente es predominantemente femenino y el diagnóstico realizado lo confirma. En el nivel primario, la cantidad de mujeres excede ampliamente la cantidad de hombres que están frente al aula. En el secundario, la docencia también es una profesión femenina, aunque en menor medida. En ese nivel, el porcentaje de hombres y mujeres docentes es más parejo.

Porcentaje de docentes de 6º grado del nivel primario, según sexo. Total país.

Fuente: Aprender 2016.

Porcentaje de docentes de 5º/6º año del nivel secundario, según sexo. Total país.

Fuente: Aprender 2016.

Un docente promedio tiene 42 años, tanto en primaria como en secundaria. El 37% y 33%, respectivamente, se ubica en el rango de edad 36-45.

Porcentaje de docentes de nivel primario (6º grado) y nivel secundario (5º/6º año) de escuelas del sector estatal y privado según rangos de edad

Fuente: Aprender 2016.

La mayoría de los docentes encuestados tiene más de 10 años de antigüedad en la profesión.

Porcentaje de docentes de nivel primario (6º grado) y nivel secundario (5º/6º año) de escuelas del sector estatal y privado según años de antigüedad en la docencia

Fuente: Aprender 2016.

En ambos niveles, pero especialmente en el nivel primario, predominan los docentes formados en el nivel superior no universitario. En la secundaria existe una proporción mucho mayor de profesionales con título universitario docente y no docente.

Porcentaje de docentes de nivel primario (6º grado) y nivel secundario (5º/6º año) de escuelas del sector estatal y privado según tipo de título obtenido

Fuente: Aprender 2016.

La gran mayoría de los docentes argentinos continúa formándose tras obtener su título inicial. En 2016, el 79% de los docentes encuestados de nivel primario y el 72% de los de nivel secundario había participado de acciones de formación continua hacia el mes de octubre.

Porcentaje de docentes de nivel primario (6º grado) y nivel secundario (5º/6º año) de escuelas del sector estatal y privado, según participación en actividades de formación contínua entre enero y octubre del 2016

Fuente: Aprender 2016.

Un nudo crítico: la carrera docente

Es cierto que ya conocíamos algunas cosas sobre los docentes, sus características y su forma de trabajar. El cuestionario aplicado confirma muchas de estas cuestiones y ratifica algunos patrones que son ya de larga data. Pero, ¿de dónde surgen estos patrones? ¿Por qué se sostienen en el tiempo?

El trabajo de docentes y maestros se rige por un conjunto de reglas que conocemos como carrera docente. Estas reglas determinan las condiciones de acceso a los puestos de trabajo, en qué y en cuántas escuelas se puede trabajar, cómo se asciende, y cuáles son las condiciones de jubilación, entre otras cuestiones.

La carrera docente imprime ciertas huellas en el trabajo cotidiano de maestros y profesores, incentiva ciertas decisiones por su parte y dificulta otras. Esto genera desafíos para atraer a los mejores candidatos a la docencia, lograr que los mejores docentes enseñen en las escuelas que más lo necesitan y garantizar liderazgos escolares de calidad sin alejar a los docentes destacados del aula. En otras palabras, crea obstáculos para el fortalecimiento de la profesión docente.

Un trabajo disperso

La cantidad de escuelas en las que se desempeñan maestros y profesores muestra que la jornada laboral docente es distinta entre niveles educativos. En el nivel primario el 69% de los docentes encuestados se desempeña en una única escuela, un 28% lo hace en dos, y solo 2% lo hace en tres instituciones o más. El régimen de contratación en el nivel primario es por cargo de jornada simple o completa, lo que implica que los docentes permanecen en la misma escuela al menos durante media jornada diaria.

En la secundaria, donde el régimen de contratación docente es por horas cátedra y no por cargo (salvo excepciones aisladas en algunas jurisdicciones), solo un cuarto de los docentes trabaja en una única institución. El 30% lo hace en dos instituciones y cerca de un tercio lo hace en 3 o 4 escuelas. La proporción de quienes trabajan en cinco o más asciende a 12%. La concentración del trabajo docente es mucho mayor en el nivel primario.

Porcentaje de docentes de nivel primario (6º grado) y nivel secundario (5º/6º año) de escuelas del sector estatal y privado según cantidad de instituciones educativas en las que trabajan

Fuente: Aprender 2016.

El trabajo en equipo y mediante proyectos interdisciplinares es esencial para desarrollar con éxito iniciativas que mejoren y sostengan las trayectorias y los aprendizajes de los estudiantes. La dinámica de los “profesores taxi”, que van de escuela en escuela a lo largo de su jornada laboral, hace que estas estrategias sean inviables. ¿Cómo se puede coordinar un proyecto interdisciplinario sin el trabajo colaborativo y horas institucionales compartidas entre docentes de una misma escuela?

Por otro lado, los docentes del nivel secundario suelen trabajar en más de una sección o curso simultáneamente. Solo el 22% se desempeña en una única sección en la escuela por la que respondió. El 47% lo hace en dos, tres o cuatro secciones; el 20% en cinco, seis, o siete; y el 10% en ocho secciones o más.

Porcentaje de docentes de nivel secundario (5º/6º año) de escuelas del sector estatal y privado según cantidad de secciones que atienden en la escuela por la que respondieron

Fuente: Aprender 2016.

Los efectos de un trabajo tan disperso (tanto en lo que refiere a grupos de alumnos como a cantidad de instituciones) sobre la enseñanza y la calidad de vida de los docentes son evidentes. La dispersión exige mayor trabajo de seguimiento y corrección; dificulta el acompañamiento de las trayectorias de los alumnos y la personalización de la enseñanza; impide la presencia sostenida en un mismo establecimiento, necesaria para diseñar e implementar proyectos de mejora institucional junto a otros colegas; y acentúa el desgaste laboral de los docentes.

Con el esquema de contratación por hora cátedra, la carrera docente impone límites concretos a la mejora de los aprendizajes y a las propuestas de reorganización del nivel medio.

Sobre la formación de los docentes

La formación de los docentes también entra en juego con la carrera docente. Los perfiles de los docentes, sus trayectorias y su proyección profesional interactúan con la forma en que se asignan los cargos y las oportunidades que ofrece la profesión docente.

Un ejemplo de esto que afecta especialmente al nivel secundario es la proporción de profesores frente a alumnos que no poseen título docente. A diferencia del nivel primario, donde 99% de los respondientes cuentan con título docente, solo cumplen esta condición un 74% de quienes enseñan en el nivel medio. Es decir, más de un 25% de los profesores que están frente a alumnos no tuvieron formación pedagógica.

¿Qué explica esta diferencia? El nivel secundario está organizado en una gran cantidad de materias específicas y requiere de profesores que tengan conocimiento de cada disciplina. Al momento de elegir una profesión, los profesorados compiten con carreras técnicas y/o profesionales universitarias. Estas últimas suelen ofrecer mejores perspectivas de desarrollo profesional que la docencia, y por ende resultan más atractivas para los estudiantes.

Por eso, para algunas disciplinas los profesionales con título docente escasean y esto obliga a las escuelas a incorporar perfiles profesionales sin formación pedagógica.

A esto se suma otra cuestión: ¿cómo es la proyección profesional de un docente? A medida que ganan experiencia en su profesión y se vuelven mejores docentes, sucede algo que no pasa en otras profesiones: dejan el aula.  La inexistencia de alternativas horizontales de crecimiento a lo largo de la vida profesional (por ejemplo, la posibilidad de asumir la coordinación del equipo docente de matemática sin dejar de lado las horas de enseñanza), obliga a que muchos docentes comprometidos y experimentados con la enseñanza frente a alumnos, deban pasar a cargos administrativos o directivos para ascender y avanzar en su carrera.

Pero, ¿acaso las habilidades que necesita un docente y las de un directivo son las mismas? ¿Qué opción tiene un docente que se destaca profesionalmente pero no está calificado o no quiere asumir tareas de gestión? Es imprescindible profundizar la formación diferenciada entre cargos docentes y directivos.

En cuanto al acceso a los cargos, la antigüedad tiende a pesar más que cualquier otra variable en la posibilidad de los docentes en elegir el espacio de trabajo: pesa más que los recorridos formativos de posgrado, o que las acciones de investigación pedagógica. Esto hace que los mejores maestros no sean los que llegan a las mejores posiciones ni a las escuelas que más los necesitan. En efecto, un estudio de CIPPEC mostró que en el promedio de las provincias las escuelas que atienden a la población más desfavorecida concentran un mayor porcentaje de docentes suplentes, que son los que tienen menos experiencia y mayor rotación institucional.

Las reglas de la carrera docente -que en todas las jurisdicciones se desprenden de una normativa nacional que data de 1958- desparraman paradojas a lo largo y ancho del sistema educativo, y dejan mucho para pensar. La estructura de la carrera docente – verticalista, credencialista, centralizada y burocrática- tiene efectos poderosos sobre el funcionamiento de nuestro sistema, sobre la vida cotidiana de escuelas, alumnos y docentes. Los datos analizados aquí iluminan solo algunas aristas de una problemática estructural que la Argentina debe discutir cuanto antes para mejorar la educación.

Las trayectorias educativas en el nivel secundario: señales de alerta

Varios de los problemas que atañen a la carrera docente afectan al nivel secundario. Este nivel es hoy el que concentra las mayores preocupaciones y el que enfrenta situaciones más críticas. Si en materia de ejes de política educativa los signos críticos convergen en torno a la carrera docente, al descomponer el sistema educativo en niveles las alertas se concentran en el secundario.

A pesar de que es un nivel obligatorio desde la sanción de la Ley de Educación Nacional de 2006, el secundario aún enfrenta serios desafíos para atraer, retener y graduar a todos los jóvenes de nuestro país. Una señal clara de esto es el aumento de la tasa de abandono interanual para el nivel medio, a medida que los estudiantes avanzan hacia y dentro del nivel. Esta tasa mide el porcentaje de estudiantes que abandonan la escuela entre un año y otro: de los alumnos que se inscribieron en 11° grado, el 21% no se volvió a anotar al momento de iniciar el 12° grado.

Tasa de abandono interanual, por grado. Total país (2014-2015)

Fuente: CIPPEC, sobre la base de DiNIEE-MEN.

Algo similar sucede con los indicadores de sobreedad, que dan cuenta de la discontinuidad en las trayectorias de los alumnos por situaciones de repitencia o abandonos intermitentes. De hecho, la sobreedad es un fenómeno mucho más frecuente en las aulas de nivel secundario que en las de nivel primario.

Porcentaje de estudiantes con 1 y 2 o más años de sobreedad, por grado. Total país (2015)

Fuente: CIPPEC, sobre la base de DiNIEE-MEN.

Además de referirse a su propio perfil, su formación y demás, los docentes también dieron cuenta de sus percepciones en el cuestionario aplicado con las pruebas Aprender. Allí, los docentes ratifican la necesidad de repensar la propuesta educativa que acercamos a los jóvenes desde el nivel secundario.

Cuando se les preguntó por las causas de los bajos aprendizajes de sus estudiantes, los docentes del último año del nivel secundario señalaron que sus estudiantes no sabían lo que debían haber aprendido en años anteriores en un 54% de los casos. Por otra parte, 49% de los docentes que respondieron señalaron que los bajos aprendizajes se debían a la falta de interés por los contenidos escolares. El contraste con el nivel primario en torno a esta última cuestión es notorio: solo el 21% de los docentes de sexto grado coincidieron.

Porcentaje de docentes de nivel primario (6º grado) y secundario (5º/6º año) de escuelas del sector estatal y privado según la identificación que manifiestan de las 3 principales causas de los bajos logros de aprendizaje de sus estudiantes

Fuente: Aprender 2016.

En cuanto a los motivos de abandono escolar, las creencias de los docentes siguen esta línea: 55% señaló que una de sus tres principales causas es que “los estudiantes no consideran que terminar la secundaria sea útil para su vida”.

Porcentaje de docentes de nivel secundario (5º/6º año) de escuelas del sector estatal y privado según las 3 principales causas que identifican acerca del abandono estudiantil

Fuente: Aprender 2016.

El nivel secundario es el último nivel educativo por el que transitan la mayoría de los jóvenes en la Argentina. Esto convierte a la escuela secundaria en la institución social con mayor potencial transformador de las trayectorias juveniles: es allí donde se definen las oportunidades que tendrán en el futuro y sus posibilidades de inclusión en la sociedad.

La escuela secundaria conserva muchas características de su matriz de origen: fue creada con el objetivo de seleccionar y preparar a una élite para acceder a la universidad. Hoy, la realidad de los estudiantes del nivel medio es más diversa y las trayectorias post-secundarias son más variadas. En muchos países de la región, la propuesta del secundario encuentra sus límites ante el desafío de atraer, retener y enseñar a todos los jóvenes.

En la Argentina, más de un 85% de la población que está en edad de asistir al nivel secundario lo hace. El alcance de cualquier medida que se tome para este nivel es, por ende, muy significativa. La relevancia del nivel para insertar a los jóvenes en trayectorias de inclusión hacia la vida adulta vuelve necesaria una propuesta educativa transformadora, más cercana a los intereses y preocupaciones juveniles, más centrada en el acompañamiento y sostén de sus trayectorias y en el apoyo a la confección de proyectos de vida con inclusión.

 

Cabe aclarar que los datos se refieren a la población de docentes de grupos de alumnos evaluados por Aprender 2016. Se tomaron las respuestas de los docentes a cargo de grupos evaluados en 6to grado (nivel primario) y en el último año del nivel secundario. Aprender 2016 aplicó un cuestionario docente por cada sección evaluada. En el nivel primario fueron los docentes a cargo de cada sección quienes debieron responderlo. En el secundario se designó como respondiente al profesor a cargo de la primera hora del primer día de evaluación. En todos los casos, se solicitaron respuestas referidas a la asignatura que debieron haber dictado en ese momento. Así, el cuestionario buscó alcanzar a tantos docentes como secciones existentes en los grados evaluados: 39.185 docentes en 6º grado y 21.908 en 5º/6º año.

Descargar informe

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Categorías:Noticias

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