La enésima reestructuración del área económica

La urgencia por conseguir un reemplazante de Federico Sturzenegger derivó, a su vez, en una reestructuración del área económica, con la absorción del Ministerio de Finanzas por el de Hacienda, con lo que Nicolás Dujovne avanza otro casillero en su propósito de seguir concentrando un poder aún muy descentralizado.
    Con esta fusión, el presidente Mauricio Macri vuelve al esquema con el que inició su gestión en diciembre de 2015, en el que el entonces ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay comandaba el área y Luis Caputo se desempeñaba como su secretario de Finanzas.
    De todas maneras, si bien tácitamente es Dujovne el coordinador del área, la administración de la economía en tiempos de Macri sigue desperdigada en varios ministerios, con Obras Públicas y Vivienda a cargo de Rogelio Frigerio, muchas decisiones que habitualmente pasan por manos de un ministro de Economía hoy son responsabilidad de Andrés Ibarra y Francisco Cabrera,  Luis Etchevehere está al frente del sector agroindustrial, además de Juan José Aranguren y Guillermo Dietrich en Energía y Transporte diseñando la política de subsidios.
     Los supuestos temores a la convivencia con un “superministro” como Domingo Cavallo en los tiempos de Carlos Menem y Fernando De la Rúa, habrían llevado a esta particular estructura administrativa.
    Sin embargo, la administración del área económica estuvo sujeta a cambios diversos a lo largo de la historia.
   En la mayoría de los casos, el límite que establecía la Constitución de 1853 en el número de ministerios (5 al principio, 8 a partir de 1898) impedía desarrollar demasiada “creatividad”. Un límite que, obviamente, no tuvieron las administraciones dictatoriales. Pero las constituciones de 1949 y 1994 dejaron librada la cantidad de ministerios a lo que se estableciera por ley.
   Hasta 1898, todo quedaba concentrado en el Ministerio de Hacienda, en una organización estatal que recién comenzaba a delinearse. Así había comenzado en 1826 cuando el primer presidente, Bernardino Rivadavia, designó a quien inevitablemente también fue el primer ministro de Hacienda, Salvador María del Carril, que volvería al la función pública 28 años después como vicepresidente de Justo José de Urquiza.
    Con el inicio de la segunda Presidencia de Julio A. Roca, se dividió el hasta entonces inalterado Ministerio en tres: Hacienda, Agricultura y Obras Públicas. Una distribución funcional que se extendió por 48 años y es, hasta el momento, la que más perduró.
   Los cambios que representó la gestión de Juan Domingo Perón en 1946 tuvieron su correlato en un nuevo organigrama. A lo largo de su Presidencia, se valió -no siempre de manera simultánea- de los ministerios de Hacienda, Agricultura, Finanzas, Industria y Comercio, Asuntos Económicos, Transporte y Obras Públicas.
   Tras el golpe de 1955, la brevedad de la gestión de Eduardo Lonardi no fue un obstáculo para que el área económica tuviera siete ministerios: Hacienda, Finanzas, Industria, Agricultura y Ganadería, Comercio, Obras Públicas y Transporte. Un esquema parcialmente respetado por su sucesor Pedro Aramburu, quien fusionó las carteras de Industria y Comercio.
    El presidente Arturo Frondizi presentó en 1958 una reestructuración que, a grandes rasgos, es la que se mantuvo en la cinco décadas siguientes. Concentró todas las áreas en el Ministerio de Economía (por primera vez tuvo esa denominación), con la excepción de Obras y Servicios Públicos, que continuó con rango ministerial. Hacienda, Finanzas, Comercio, Industria, Agricultura y Ganadería pasaron a ser secretarías del primero, en tanto Obras Públicas, Transporte, Energía y Comunicaciones secundaron al segundo.
    Por si no bastara, en una primera etapa contó con la Secretaría de Relaciones Económicas y Sociales (a cargo de Rogelio Frigerio, abuelo del actual ministro del Interior) y, posteriormente, institucionalizó dos entidades que mostraban el interés en la planificación y la coordinación interprovincial: el Consejo Nacional de Desarrollo (CONADE) y el Consejo Federal de Inversiones (CFI).
    Como en estas historias no pueden faltar las curiosidades y coincidencias, el primer ministro de Economía llevaba el mismo apellido que aquel titular de Hacienda de 1826. Fue Emilio Donato del Carril.
   El esquema fue mantenido por Arturo Illia (José María Guido había concentrado todo en el Ministerio de Economía), hasta que el golpe de 1966 marcó el inicio de nuevas alteraciones.
   Los tres dictadores de la denominada “Revolución Argentina” no coincidieron en la materia. Juan Carlos Onganía concentró todo en el Ministerio de Economía y Trabajo; para Roberto Levingston hubo dos carteras: la mencionada de Economía y Trabajo y la de Obras y Servicios Públicos, en tanto el cambio de Alejandro Lanusse consistió en denominar “Hacienda y Finanzas” al primero de los ministerios mencionados.
   Héctor Cámpora, Raúl Lastiri, Juan Domingo Perón y María Estela Martínez volvieron a las fuentes y dejaron todo en manos del Ministerio de Economía, postura que mantuvo el dictador Jorge Videla, si bien por un breve lapso creó el Ministerio de Planeamiento.
   Su sucesor Roberto Viola dejó sin efecto la concentración iniciada por Frondizi y tuvo cinco ministerios: Economía, Hacienda y Finanzas; Agricultura y Ganadería; Industria y Minería; Obras y Servicios Públicos y Comercio e Intereses Marítimos.
   Leopoldo Galtieri retomó la división en dos ministerios (Economía y Obras y Servicios Públicos), que se mantuvo hasta el primer año de la gestión de Carlos Menem, con una interrupción con Reynaldo Bignone, con quien Economía volvió a absorber todo.
   A partir de enero de 1991, Menem fusionó todo en el Ministerio de Economía y Obras y Servicios Públicos. Así nació el temido “superministerio” que, comandado por Cavallo, marcó a fuego a todos los sucesores de Menem, que buscaron por diferentes medios evitar que se reiterara esa concentración de poder.
    El primero fue Fernando de la Rúa, aunque demoró más de un año para decidir la división en Economía por un lado e Infraestructura por otro.
   Eduardo Duhalde tuvo los ministerios de Economía y de Producción y Néstor Kirchner el de Economía y Producción por un lado y el de Planificación, Federal, Infraestructura y Servicios por el otro.
   A lo largo de los ocho años de la Presidencia de Cristina Fernández, la división heredada en dos ministerios fue experimentando paulatinas modificaciones. Economía y Producción terminó siendo “Economía y Finanzas Públicas”, de donde se separó en una primera instancia Producción, que luego volvió a dividirse en Industria y Agricultura. Por su parte, Julio de Vido debió resignar el área de Transporte, que pasó a ser un aditamento del Ministerio del Interior.
   La división del área económica en cinco ministerios parecía un exceso… hasta que asumió la Presidencia Mauricio Macri.
   En la versión original, el macrismo dividió el área económica en ocho ministerios: Hacienda y Finanzas, Producción, Modernización, Comunicaciones, Agroindustria, Energía y Minería, Transporte e Interior, Obras Públicas y Vivienda. Posteriormente, Hacienda y Finanzas se dividieron en dos carteras y Comunicaciones fue absorbida por Modernización.
    La crisis desencadenó la renuncia de Sturzenegger al BCRA, el pase de Caputo al comando de la autoridad monetaria y la reunificación de los ministerios de Hacienda y Finanzas. Aunque nadie está en condiciones de decir que esta sea la versión definitiva del gabinete de ministros.


Categorías:Noticias

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